«Mi abuelo andaba en camello, mi padre andaba en camello, yo ando en Mercedes, mi hijo anda de Land Rover, y mi nieto va a andar de Land Rover, pero mi bisnieto le va tocar volver a andar en camello…»
¿Por qué?
«Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres
fuertes crean tiempos fáciles. Los tiempos fáciles crean hombres débiles, los
hombres débiles crean tiempos difíciles.”
Por Lolo Morales
Soy
Lolo Morales, nací en Managua, Nicaragua el 11 de diciembre de 1950, soy dueño
de la mueblería Lolo Morales, empresa establecida en 1983, también soy dueño de
la marca registrada Lolo Morales que data desde 1864, desde el tiempo de mi
tatarabuelo don J. Dolores Morales del Castillo (Papa Lolo) quien la registró
legalmente para usarla en todos los negocios que emprenderá en adelante él y su
descendencia. He allí el origen de mi nombre comercial Lolo Morales.
Los Morales hemos tenido muchas empresas a lo largo del tiempo (1864 hasta el 2023), Doscientos años de tradición empresarial , en la actualidad, soy el descendiente de V generación que lleva el nombre de sus ancestros.
Lolo Morales, un día en el mes de enero de 1980 se vino del exilio en Guatemala a explorar lo que iba a pasar en Nicaragua después de que el FSLN derrotó a la dinastía de la familia de los Somoza.
Me reencontré con mi Patria arrasada por una cruenta revolución.
Tuve el deseo y la visión de invertir en mi país, fue lo que hice cuando puse mi primera tienda de mobiliario en el año 1983, bajo el nombre de Muebles Lolo Morales & Compañía Limitada, Tienda de Muebles de Oficina y el Hogar, la que estuvo ubicada en el reparto Serrano, dos cuadras al Este de la antigua embajada de los Estados Unidos.
7 años después, en una vez instaurada la Democracia en mi país bajo el mandato de doña Violeta Barrios de Chamorro, me pasé a mis nuevas instalaciones ubicadas en cuatro casonas de la familia Pereira, ubicadas en frente al viejo estadio Cranshaw, sobre la Calle Colón.
Luego, de la Calle Colón estuve ubicado en la calle 27 de Mayo, de las Cama Luna 1 cuadra al Este, en ese mismo año dos naves industriales en unos terrenos de 5,000 metros cuadrados ubicados detrás del plantel principal de la Alcaldía de Managua, en el Barrio Santa Ana a pocas cuadras del lago Xolotlán. El propósito de estas plantas era con doble propósito, una nave, la mas grande, fue diseñada para elaborar mubles finos de madera preciosa para el mercado euro´peo y la planta pequeña fue diseñada para atender la demanda de muebles en Nicaragua.Para el año 2007 construí un nuevo edificio ubicado en una zona más transitada sobre la Pista Suburbana a la altura del barrio San Judas donde actualmente tengo oficina, bodega y talleres, todo en el mismo edificio.
Los años 80 fue una época muy difícil para vivir y para desarrollar empresas. Cualquiera que quisiera invertir en una empresa en esa década, sería considerado loco, a excepción de empresas tradicionales de gran capital que no habían sido expropiadas por el recién instaurado gobierno sandinista revolucionario, se le llamó a los años 80, “la década perdida” cuando aquí no había nada que hacer, había una escasez de todo lo indispensable para la vida y menos para los negocios, no había nada mas que pobreza y militarismo desmedido a alimentado por Cuba y la Union Soviética, todas la empresas estaban en poder de un Estado Socialista Marxista que se había apoderado de todos los medios de producción confiscados a los empresarios allegados al Somocismo, pero también se llevaron en la balastra a la gran la mayoría de empresarios decentes y trabajadores de Nicaragua, con las pocas excepciones de enormes grupos empresariales de vieja data que lucharon por conservar su patrimonio contra corriente navegando en un país totalmente totalitario y cubanizado. Cuarenta años después, en mero siglo XXI, seguimos bajo los mismos esquemas ideológicos, y así, bajo esas circunstancias no hemos dejado de luchar y aún en la actualidad continúo parado en la brecha.Si los grandes consorcios empresariales habían podido sobrevivir y mantenerse en el mercado bajo un sistema de control estatal absoluto, yo también podía lograrlo. Ese fue mi mayor reto y lo logré.
Esos
grandes empresarios fueron una gran inspiración que me daba fuerzas y coraje
para trabajar en un medio adverso a todas las intenciones de invertir en
Nicaragua.
Esa fue mi visión apoyada en la inspiración de mis antepasados de jamás rendirse a ninguna circunstancia en esta vida, por más difíciles que estuviera el entorno socio político del país.
A mi regreso de la diáspora eterna de los nicaragüenses en el exilio por razones políticas, me reencontré con mi Patria y mis raíces y ya en la actualidad, cansado de trabajar, de aquí jamás me iré sino hasta que deje de existir. Aquí construí mi sueño y aquí me quedo, pase lo que pase.
Tengo
70 años cumplidos, aquí construí mi vida y sueño, en medio de crisis tras
crisis.
He pasado cuarenta de toda clase de crisis, en todas ellas, pude y supe adaptarme a los tiempos y resurgir con más fuerza, con más fe y perseverancia en todo lo que había hecho en mi vida hasta el día de hoy. Dentro de 5 años más me retiro definitivamente.
Mis hijas continuarán con la tradición, no sé qué harán ellas, si seguirán fabricando muebles de lujo o se dedicarán a fabricar celulares, eso ya va a ser asunto de ellas. Mis dos únicas hijas maría Carolina y Ana Lucía Morales son profesionales con la mejor educación que le pueda dar a un hijo, formadas en Europa y los Estados Unidos. Mi misión y legado empresarial termina conmigo.
Cumplí con mi meta y logré concluir la visión que una vez tuve cuando tenía 25 años. La marca registrada Lolo Morales a nivel mundial se las heredé a mis hijas para que continúen con la tradición empresarial de los Morales, son mujeres muy preparadas e inteligentes y estoy completamente seguro de que mantendrán en alto la bandera corporativa de mis antepasados, que fueron hombres y mujeres especiales, emprendedores insignes, gente ilustre, de trabajo duro sin cuartel y de lucha en toda clase de terreno.
La honestidad, la responsabilidad y la perseverancia son los más altos principios que heredé de un pasado familiar incorruptible. Mi nombre de pila es Dolores (Lolo) Morales González, heredero de la marca, y pertenezco a la V generación de emprendedores de la familia Morales de Granada desde 1864 hasta el día de hoy, llevo acumulada sobre mis hombros 200 años de historia de empresarios honestos y luchadores.
A continuación, les dejo l narración de mi vida e historia desde mi niñez en la ciudad de Managua, pasando por mi Juventud en la ciudad de Diriamba hasta llegar a mi madurez así como los aspectos vida empresarial en la ciudad de Managua.
Legado que dejo a la generación de emprendedores que viene tras de mí. Y a todos aquellos que por una u otra razón me siento obligado a escribir mis memorias.
Dedico esta narración a mi único nieto de 6 años, Jesse James Schartz Morales. El varón sucesor de la tradición de los Morales, actualmente viviendo y estudiando bajo la tutela de sus padres en la ciudad de Denver, Colorado, en los Estados Unidos de América.
Managua 16 de Mayo de 2021.
Biografía
Dolores Morales González, conocido en el ambiente empresarial y literario capitalino como Lolo Morales, nació a las 4:00 am, en el Hospital General de Managua, en la ciudad de Managua el día 11 de Diciembre de 1950, pesó 7 libras y media y atendio el parto el Dr. Fernando Vélez Paiz de grata memoria para los nicaraguenses.
Lolo cursó el Kindergarden y la educación Primaria en el Colegio Calazanz de

En 1977 cierra con su madre la empresa familiar en Managua y se dedica a atender con su hermano Alvaro la hacienda de café de su madre que había heredado sus abuelos abuelos don Marco Antonio González Solorzano y doña Josefa Dolores (Mama Lola) Baltodano Brown.